TRATADO DE MIERDA

TRATADO DE MIERDA.

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TRATADO DE MIERDA

(Experimento científico-académico-literario

en la búsqueda de certificar que pueden existir estudios así)

Abstrat: The word shit, hereinafter called S (M.In Spanish), o poop, injected into the unconscious condition smelly and contemptuous; means also despised and worthless, however, all there is not a single human being, even tender, sweet, beautiful and delicate as it is, not the postage on it, and in considerable quantities. Yet he smiles, and tends to be sweet, kind, and being well received; and many times he does, … though it’s hard to believe!

Keywords: Crap, Dung. Condition. Resultant. Inherent. Nature. Griesa. Singer. Aurelius. EU Justice. Supreme Court. Stephen Hadley. B. Nelson.

Palabras clave: Mierda, Excremento. Condición. Resultante. Inherente. Naturaleza. Griesa. Singer. Aurelius. Justicia EU. Corte Suprema. Hadley.

La palabra mierda, en adelante llamada M; o excremento, inyecta al inconsciente condición maloliente y despectiva; significa asimismo despreciable y sin valor, no obstante, todo ello, no existe un solo ser humano, por más tierno, dulce, bello y delicado que sea, que no la porte encima y en cantidades considerables. Y sin embargo, él sonríe, es o tiende a ser dulce, amable y ser bien recibido; y muchas veces lo logra, …aunque cueste creer!

Según meticulosos estudios, los desechos que cada organismo humano porta y recorre en su tracto digestivo, al llegar al final del colon deja de aportar nutrientes y es considerada materia ha excretar; obligatoriamente, si no se desea que el organismo entre en colapso.

El colon está después del ciego, y mide aproximadamente 1,5 metros, es decir los seres humanos portamos al menos un metro de caca encima

mientras desarrollamos el trabajo diario, dormimos, hacemos deportes, … o el excitante y maravilloso amor.

Según ciertos autores lo malo es cuando el ser humano no porta la caca exclusivamente en el colon, siendo que tiene una buena dosis de ella en el cerebro, y es allí cuando mayores perjuicios trae al desparramarla mediante actos banales o líricos.

Percibamos que a ningún ángel se le ocurriría llevar un paquete de M. en el bolsillo, … a menos que sea humano, claro está, quienes lo llevamos bien guardadito en nuestros sonrosados interiores. Es bien sabido y sobre todo, conocido, que los ángeles no comen ni hacen pipí. Y si comen, … que se atengan a las inevitables consecuencias!

Comprendemos, a la luz de los milenios, que cuando alguien nos manda a la M., en realidad nos está enviando siempre al interior. De qué, bueno, eso puede ser materia de opinión diversa.

Aseguran conocedores del tema, que quienes más aman a la M… son los fabricantes de papel. Y de jabón. Y de inodoros, retretes, y WC. Y de todo recipiente análogo.

Habiendo tanta M, ¿era necesario, López Ortego, que usted ampliara el despropósito? -me objetó cierto crítico y el cual seguramente no ha sabido valorar mis importantes aportes a la ciencia del conocimiento progresivo.

A mis espaldas otra voz resonó amenazante:

Supongo que usted no pensará enviar semejante dislate a Editores de EU, verdad? -me presionó el sagaz juez Griesa, socio de Singer, Aurelius y demás Fondos Buitres que también han asociado a The Justice Yanqui, incluida Supreme Court.

Por qué su prepotente pregunta? -me animé a preguntarle.

Porque sería como comer pan con pan, o unir harina con más harina.

Tanto así? -exclamé asombrado ante tanta sinceridad e impunidad.

Y quién sino fueron ellos los que escucharon, vieron, grabaron y callaron cuando el 15 de noviembre de 2005 Stephen Bradley, vocero de GW Bush y Rumsfeld, confesó públicamente que acababan de culminar el mayor fraude de la era moderna: “… lo de las supuestas armas de destrucción masiva, fue evaluación errónea”, borrando a un país (Irak) del mapa, asesinando a 300 mil inocentes, un millón, minusválidos y desmembrados, y más de 2 millones, desplazados, y los Editores callaron y guardaron celosamente en su interior tamaño desenfado y genocidio monstruoso?, y todo para apropiarse

de su petróleo: –5 de julio de 2007: la BBC informa que Brendan Nelson,

ministro de Defensa de Australia e integrante de la coalición que invadió y devastó a Irak, declaró a la cadena australiana de noticias ABC: “La causa principal de la invasión a Irak fue el aprovisionamiento de petróleo”.

Y usted, & The Supreme Court? -pregunté con la rabia ya a flor de piel.

Nunca vino nadie a mi juzgado a presentar una acusación contra ellos.

Nadie de 300 millones?

No.

Y usted no podía actuar de oficio?

Disculpe que no le pueda seguir atendiendo, mas tengo un llamado urgente de Singer desde un paraíso Off Shore. -y se evaporó en las miasmas del infierno, mas desde allí me gritó:

Y los Tribunales Internacionales de La Haya, y de Roma? Están dibujados o solamente persiguen criminales del Tercer Mundo?

Pensé no enviarle el presente tratado a todos los editores norteamericanos, sino y simplemente suscribirlo a algunos que veo de tanto en tanto en la TV, y pensé en un coterráneo, nacido seis meses después de mi, que aparece regularmente en CNN y New Herald, y me dije “con tantos premios que Andrés promociona en su pantalla, ha de ser porque tiene un colchón de ética y de moral y no se habrá dejado comprar conciencia por unos burdos dólares, y es por ello que lo enviaré a Oppenheimer Presenta, … y quizá a algunas decenas de editores y periodistas más, pues tengo la esperanza que en EU algún periodista ético debe quedar”.

Y es tanta mi confianza en hallarlo que el próximo 19M (march) en que se cumplirá el 14 aniversario del mayor fraude moderno y del primer Tomahawk surcando aires hacia Bagdad para aniquilar a cientos de miles de inocentes, y televisado en HD, él, o ellos, colocarán en sus tapas y portadas: 19M, y escribirán lo que debe escribir y decir un alma ciertamente ética.

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Nota del Autor:

La sabia crítica es prudente, por ello infiero que evitará el chiste fácil en la calificación del presente ensayo. Of course, seguramente no me libraré de la otra.

Raúl Silverio López Ortego,

Desde LIMACLARA, Buenos Aires, Argentina.

27 de octubre de 2014

Sobre vidas con biografía:

ANA MARIA PORTRAIT

Ana María Agüero Melnyczuk

Quizá la mejor autobiografía es aquella en que un ser humano no se refiere a sí mismo (rogamos ignorar la aparente contradicción) sino que su obra refleja su vida. El libro PEDAGOGIA DE LA CONTENCION, de Ana María Agüero Melnyczuk, es mensurable ejemplo de ello.

PEDAGOGIA DE LA CONTENCION es un ensayo que resume su grande amor hacia nuestra juventud y su lucha sin cuartel contra la ignorancia y la injusticia.

Ana María Agüero Melnyczuk ha potenciado una antorcha: la del conocimiento progresivo, con su legado de libertad, igualdad y oportunidades ciertas para todos, y la cual no se apagará jamás, pues una multitud de mujeres y hombres intelectuales del mundo entero -sus pares y herederos naturales- la llevarán hacia alturas insospechadas.

Dicha obra puede bajarse libre y gratuitamente -así lo dictaminó su creadora, la inolvidable intelectual fallecida sorpresiva y dolorosamente en octubre de 2012.

http://limaclara-ediciones.com/wp-content/uploads/downloads/2014/02/LIBRO-PEDAGOGIA-DE-LA-CONTENCION1.pdf;

http://www.lavanguardia.com/vida/20140617/54410023848/periodistas-de-espana-chile-colombia-y-argentina-ganan-premio-investigacion.html;

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1435691;

http://epress.berry.edu/alumniaccent/?tag=aitana-vargas;

http://es.wikipedia.org/wiki/Anamaria_Ag%C3%BCero_Melnyczuk;

http://www.lanacion.com.py/articulo/93336-murio-ana-maria-agero-melnyczuk.html;

https://www.flickr.com/photos/97805259@N05/15114122101/;

El entusiasta lector de las enseñanzas pedagógicas encontrará allí un libro notable y singular, pleno de esfuerzo, ideas innovadoras y afecto hacia ese conglomerado de niños y jóvenes (el 50% desde EEUU, incluido, hasta Tierra del Fuego, en América, y de casi el 40 % en España, según datos estadísticos) que han quedado a la deriva y por las peligrosas calles de la vida; a la vera de futuros dignos, de escuelas, colegios y universidades, y al alcance de la vagancia, del desempleo, de la no capacitación, de la droga, del tabaco, del alcohol, de la prostitución y de la delincuencia organizada.

Ana María Agüero Melnyczuk, una vida de ejemplo, una biografía de amor maravilloso, pleno de desinterés, y que murió en la más absoluta humildad en aras de entregar todo a los más necesitados.

Estas líneas pretenden ser un pequeño y sentido homenaje.

OBRAS QUE REFLEJAN BIOGRAFIAS

EXPERIMENTO IVERLOSI

Llegó a sus manos no sabe cómo; pero el asunto es que estuvo ahí, y de él nunca más pudo desligarse.

Se titulaba ”IVERLOSI: experimento basado en la desestructuración súbita y total”, escrito y desarrollado por el profesor Levirosi, al que le dedicó horas, días, meses, años y ahora, el resto de su vida.

Joaquín de los Santos Muriel era médico director del “Centro Experimental de Oncología”, perteneciente al Hospital Theodoro J. Quiroga, del sur mendocino. Allí se estaba al tanto de los avances más significativos logrados en el mundo y se participaba en ellos mediante un calificado equipo de trabajo. En dichas notas, Santos Muriel leyó:

Una enfermedad cualquiera se desarrolla no sabemos en qué dimensión y porcentajes de tiempos, mas sí conocemos que influyen disparadores emocionales, químico-electro-magnéticos, beta-transmisores-axiales, disociaciones biodinámicas, derivaciones genéticas, desórdenes alimenticios, higiénico-sanitarios, ambientales, de vida, etc.

Por lo tanto, se puede vencer, mitigar o anular una enfermedad mediante situaciones inversamente análogas, utilizando el desguazamiento brusco y total de:

1. Normas, entornos y formas de vida.

2. De alimentación.

3. De acción (trabajo y deporte).

4. De ocio y esparcimiento.

5. De sueño y descanso.

Es decir, un cambio revolucionario, un desarmado vivencial y secuencial en el que no quede atisbo alguno de la vida anterior y la concreción de un nuevo montaje; que la mente sufra un cambio radical; que de un instante a

otro se inicie un espasmódico cortocircuito electro-magnético-químico-axial-neuronal-emocional que produzca una revulsión casi psicopática del organismo, y en su máxima expresión. De tal suerte que tienda a realizar correcciones nano-macro-endo-celulares.

Por ende, ese ser, de un día para otro, debe pasar de un ambiente B a otro Y, lo que producirá, en el transcurso del tiempo, un cambio genético en el organismo con resultados impredecibles, ya que tenderá a producir cantidades inusitadas de autodefensas y modificadores (las glándulas se activarán y producirán hormonas a discreción). Ante shock tan impactante, el cerebro y los neurotransmisores harán un despliegue incesante y de allí, algo inesperado saldrá. Cuando ya no hay otra posibilidad, y se espera sólo la muerte, bien vale la pena intentarlo”.

Luego, y dispersamente, mencionó: “disociación molecular, sistema endocrinológico, hipófisis, hipotálamo, célula de Betz (célula gigantopiramidal del área motora del cerebro), mimesis, (simulación de una enfermedad por otra, etc., etc.)”.

El Dr. Santos Muriel y sus colaboradores, y por más de tres meses, discutieron y profundizaron la propuesta. Y decidieron avanzar y ponerla en práctica.

Seleccionaron a quince mujeres que padecían el mal en estado avanzado y sin posibilidades de retroceso. La menor tenía 16 años y la mayor, 26. Hablaron con familiares, confluyeron en acuerdo básicos, y firmaron documentos respectivos. Eran jóvenes mendocinas que irían a vivir a un lugar en extremo diferente: de la aridez y sequía intensas al mar húmedo y rutilante del Pacífico Sur, en la Polinesia dispersa. Dormir, leer y escribir de día; caminatas, trabajo y deportes de noche. No deberían realizar ningún juego de los practicados anteriormente, sino aquellos nunca ejercitados, o crear nuevos. Alimentación: seis veces al día y no más cantidad que el tamaño de un puño por vez; abundantes jugos de frutas y hortalizas; comerían frutos del mar, y de los deliciosos y terrestres del lugar.

Para leer, deberían escribir ellas mismas y luego intercambiarse textos. Se les aconsejó cantar en grupos, recitar y danzar, desarrollar el espíritu, el compañerismo y la asociación: compartir, compartir y compartir. Además, no habría muchas opciones, ya que no tendrían contacto con el exterior ni con persona alguna por el término de tres años. En un lugar ya determinado, una embarcación dejaría alimentos y recursos para cada semana. Pero únicamente se acercaría si no percibiera a ningún humano cerca; caso contrario, quedarían sin vituallas. Al término del tiempo estipulado, vendría

una comisión del Centro Médico a realizar pruebas exhaustivas a las pacientes y chequearía estados de salud. Decididos, iniciaron periplo al destino distante; llegaron, bajaron las damas y retornaron los demás.

Pasaron los largos años y el día estipulado, y con los artefactos de última tecnología, arribaron emocionados al lugar donde pululan palmeras y cocoteros y la ola azul con su blanca espuma que se esfuman sobre la arena suave e iridiscente.

Grandísima fue la sorpresa inicial al ver de cerca a las quince mujeres. Altas como nunca; esbeltísimas, con formas deliciosamente rellenas, mas sin una pizca de grasa; de músculos tensos y piel suave, brillante, tersa, igual a rosas; exudaban alegrías sus dientes blanquísimos; todo era un mar de fiesta y salud; brotaba la vida allí. Del mal innombrable, ni vestigios… por lo menos a la vista.

Rápidamente, hicieron los chequeos correspondientes y tomaron las muestras necesarias para un análisis profundo y posterior en los laboratorios del lejano San Rafael. Y partieron raudamente a compartir lo vivido y a tratar de corroborar los resultados vistos. Todos ellos dieron negativo para la tétrica enfermedad; ni un solo rastro del mal letal. El milagro no sabía cómo explicarse; sin embargo, estaba ahí. Realizaron la contraprueba para evitar errores y el resultado continuó siendo feliz. Tuvieron largos conciliábulos sobre la forma de dar a conocer al mundo el resultado asombroso.

–—Primero —observó un integrante del equipo—, deberíamos hacer una nueva visita al lugar con científicos invitados de otros centros, chequear con ellos a las pacientes, y luego y recién dar una conferencia y anunciar el hecho auspicioso.

La propuesta pareció de buen grado y sensatez, y la pusieron en práctica. Invitaron a una docena de científicos mundiales, los cuales llevarían elementos propios y tecnológicos de lo más avanzados para realizar, ellos mismos e in situ, los chequeos correspondientes. Debido a que muchos de los invitados tenían actividades diversas, viajes y conferencias ya programadas de antemano, hubo que compatibilizar tiempos entre todos, lo que llevó a que el viaje se demorase varios meses.

Ya todos prestos, arribaron a la paradisíaca isla de los mares del Sur. Unos descendieron emocionados por ver, y otros, orgullosos por mostrar obra tan audaz, tan particular. Sin embargo, no percibieron a las damas prontamente como la última vez.

Estarán del otro lado de la colina —conjeturó un integrante del Centro Médico.

Descendieron por la suave pendiente, mas tampoco las divisaron;

entonces fueron directamente a las sencillas viviendas. Si grande fue la sorpresa primera, mayor fue la segunda: comenzaron a encontrar cuerpos en el camino, más bien diría huesos blanquecinos, con sus ropas rasgadas y con la cadenita y la medalla con el nombre respectivo, que cada una de ellas había recibido del “Centro Quiroga” cuando bajaron allí por vez primera. Uno a uno encontraron los quince cadáveres; todos rodeados por roedores y pájaros carroñeros que comían los últimos restos ya secos por el tiempo, el aire salado y el sol inclemente.

Estaban espantados y turbados. Sólo atinaban a balbucear palabras inconexas, monosílabos quejumbrosos, lamentos por doquier. El desánimo tomó todo, y partieron de allí llevando en bodegas de barcos y aviones quince sueños que parecieron posibles pero que ya no lo eran. Antes de partir, el Dr. Muriel encontró, dentro de las viviendas, notas escritas de puño y letra sobre los últimos momentos de aquellas infaustas y valientes mujeres.

Ahí podría estar el secreto del desastre”, pensó. Las leyó rápidamente, y palideció. Mas no dijo nada ni lo comentó, pues ésa, ésa es otra historia… y aún por develar.

Extraído del libro Los Mayores Fraudes de la Historia,

de Raúl Silverio López Ortego